dilluns, 3 de desembre de 2007

Candel nos hizo de clase única



24/11/2007 OPUS MEI // JOSEP PERNAU


Hoy entierran a Paco Candel, y sus exequias deberían reunir una asistencia histórica, incluidos los partidos del Barça más recordados. Como los sepelios de Macià y Durruti, los más multitudinarios que se recuerdan. Con su idea de els altres catalans puso dignidad a la masa inmigrante, que había asumido los trabajos que la población autóctona despreciaba y que era calificada de "charnega".Catalunya está en deuda con Paco, una deuda que hoy puede acabar de pagar. Para el escritor, el cambio de actitud frente al llegado de otra tierra era la mejor compensación que podía recibir. Sus libros fueron un manual de convivencia de dos comunidades condenadas a entenderse, del que no se dispuso hasta la mitad del siglo XX. Afortunadamente, se entendió así y se recuperó el tiempo perdido. Cambiamos todos un poco, y él, hombre bueno y sencillo, nos pagó la atención que habíamos dedicado a su obra con una sonrisa de pedagogo satisfecho.Se impuso una nueva mentalidad que nos igualaba, con los mismos derechos el que llegaba que el que ya estaba aquí. Uno de estos altres catalans presidirá hoy el sepelio. Es José Montilla, todo un president nacido fuera del Principat. Si queda algún bárbaro que no acepta las ideas de Paco, que hoy comparte la población, no es más que la problemática excepción radical, excluyente y violenta que afecta a tantas ciudades del mundo.Acompañado por muchos altres catalans, que desde los miradores del Más Allá dirigirán sus ojos al rincón catalán del planeta Tierra, Paco Candel será testigo hoy de su entierro y sentirá un merecido orgullo ante una población agradecida por los problemas que sus ideas le han ahorrado. La suya habrá sido una muerte feliz.