dilluns, 3 de desembre de 2007

Mor Paco Candel l'escriptor del poble

Adéu, Candel, amic


Isabel-Clara Simó
La mort de Paco Candel no ha estat una sorpresa per als qui seguíem de prop l'evolució de la seva malaltia, car sabíem que tenia la salut tan deteriorada que ja no hi cabien les esperances. De Candel m'agradaria destacar-ne quatre obvietats, que no per òbvies són menys importants. La primera és l'enorme quantitat de gent que l'estimaven, tenint present que entre els seus amics n'hi havia de diverses tendències polítiques. La segona és que el seu nom figurarà per sempre en la historiografia catalana per la seva aportació sobre allò que va encunyar com els altres catalans, car va ser el primer que va retratar els patiments, les esperances i l'evolució dels immigrants procedents d'Espanya i que ho va fer des de dins, perquè va ser un d'ells i els coneixia tan bé com a si mateix. La tercera és que, ultra aquesta aportació, Candel ens ha deixat un nombre molt elevat de llibres literaris, sobretot novel·les, algunes d'una rellevància literària molt notable. I la quarta és que Candel va estar sempre al costat dels marginats i els qui patien, i així ho va palesar en la seva abundant col·laboració en la premsa.
Quan jo el vaig conèixer, Candel, procedent del Racó d'Ademús i castellanoparlant, em parlava en castellà; pocs anys després, em parlava en català; i anys després va escriure alguns llibres en català, formant part així de la literatura catalana. Aquesta evolució la va fer sense esforç, no per servir els interessos de ningú sinó per simple amor al país, Catalunya, que era, com és evident, el seu propi país. Recuperar i divulgar la seva obra és ara una tasca cívica que hem de fer entre tots.

Hemingway te estaba esperando



24/11/2007

ARTURO SAN AGUSTÍN
El problema de Paco Candel, gorrión con frío, enfermo de la posguerra, los pulmones, todo aquello, es que era buena persona y eso nunca favorece al escritor. Además, fue sinceramente de barrio y para ser sinceramente de barrio y triunfar para siempre en ciertas cosas de la cultura, aquí, en Barcelona, has de tener padrinos burgueses. Burgueses como aquel poeta que se lo bebía todo y acababa siempre apalizado por algún chapero. Burgueses como esos que describe Esther Tusquets, quien acaba de asegurar que ella será siempre una señora.Herramienta de escritorPaco, que anduvo un tiempo en las políticas, le copió la barba a su admirado Hemingway. Y el pañuelo en el cuello, pañuelo contra la faringitis, se lo copió a Stewart Granger, que también tiró mucho en la sabana africana. Estas cosas, la barba y los pañuelos en el cuello, son necesarias cuando uno nace o vive en un verdadero barrio y decide permanecer sinceramente en él. Porque así como algunos utilizan el barrio, sus boquerones y cervezas solo como escenario de sus fotos, sus entrevistas y sus televisiones, Paco nunca lo abandonó. Siempre vivió en su barrio.La barba fue durante mucho tiempo herramienta de escritor, pero la de Paco era algo más que eso. La barba de Paco era una barba que te contaba las aventuras que él sabía que nunca podría vivir. La barba de Paco mereció mejor suerte, pero ahí estaba: siempre muy dispuesta en una cara bondadosa y solidaria. Cuando ya era famoso, incluso querido, yo siempre veía triste a Paco. Triste, pero con aparente buen humor. Los buenos de verdad, los solidarios, son así. Pasean una tristeza profunda, pero siempre son amables contigo y te preguntan por la mujer y los hijos, aunque no los tengas.No creo que Paco cruzara alguna vez un paso de peatones con el disco en rojo. Ni que entrara en una habitación o casa sin llamar antes a la puerta. Paco era un tipo sobrio, aparentemente frágil, y siempre parecía andar con la enfermedad. Con la propia y con la ajena. Paco tenía la risa pronta, pero breve. Aquella tristeza profunda tan suya, que quizá era simple responsabilidad --y yo me entiendo-- a veces parecía admirar a ciertos golfos de la literatura que, poco a poco, vamos descubriendo que solo eran audaces con la lengua.Creo que al final, quizá demasiado tarde, Paco encontró eso que llamamos amor y que es mucho mejor que la literatura. Lo vi con mis propios ojos y me alegré. Alguien lo había transformado incluso físicamente. O sea, que aquello olía a amor y por eso no lo saludé. Me limité a mirarlo y a comprobar que le habían extirpado su profunda tristeza.Mira, Paco, déjame hoy insistir con el tango. Déjame imaginarte con atuendo porteño, mandando en el adoquín y en el barrio. Déjame imaginarte audaz, con un poco de tacón, sombrero, pañuelo y chaqueta muy ceñida. Déjame imaginarte casi apache mientras el bandoneón de mi amigo Marcelo Mercadante se pone en marcha. "En la pared de la vida normal/ bajo la sombra de los balcones/ una mancha/ nube de otoño/ como si el cielo pensara humedad."Chau, viejo.

Y sin embargo, está



24/11/2007

GENÍS Sinca
Son las 4.45 de la madrugada. Me llama Joana Gardés, compañera de Candel: "Tienes que venir: ha muerto Paco". Cuando llego a L'Aliança (5.10), las enfermeras ya le están preparando. "Me he tumbado con él --me explica Joana--; le he hablado de nuestro viaje a la cuna de San Francisco de Asís 2003, y de repente ya no estaba". Y, sin embargo, está. Llega Madueño (5.20) ¡que tío! Luego Marujita, la hija de Candel, ¡Qué tía! Se le da el pésame. Pequeño lío de papeles y pitando para Sancho de Ávila. Conduce Joana. Vamos ella y yo. Se aparca donde se puede, o sea, justo delante. 5.40: escogemos caja, sencilla, casi blanca. Barata. Una ambulancia llevará el cuerpo al tanatorio. Mientras, tremenda epopeya para conseguir un hábito franciscano, con la cuerda y todo. "Es que Paco lo quería así --afirma Joana--. ¡Ah! y con el pin-senyera que le regaló Jordi Pujol".A las 6.20 se despiertan los medios. La tele y la radio se vuelven locas. ¡Ha muerto Candel, ha muerto Candel! Me vuelven loco a mí. Se hace lo que se puede. Se les atiende: Paco ha muerto sin sufrir, después de una larga enfermedad. Fue joven tuberculoso. Le faltaba un pulmón y medio. Respiraba con dificultad. Un superviviente nato: aprendió a sufrir, a escribir con serenidad. 50 libros en total. Ahí es nada. Voz de los sin voz. El escritor de los pobres. Los tópicos candelianos de siempre. Publicaba en todas partes, etcétera. He contabilizado más de 1.500 artículos en total. Ya ves. Toda una vida de escribir. ¡Qué tío, el Paco! ¿Qué vamos a decir? Pues que era un tipo especial, claro que sí, una persona comprometida, que ya es decir. Su barrio, sus cosas, su gente.7.30. Ahora Basté, después Bassas. También Cuní. Taxi a toda velocidad. Me afeito. Me ducho. Corbata y americana. ¡Que no llego a TV-3! Pero al final, sí. (9.15) Hablo en directo sobre Candel: "Una vez me contó que-". Me emociono. ¡Qué tonto! Suerte que en la tertulia está Culla, mi profesor de historia de Catalu-nya. Cuní me guiña un ojo (gracias). Todos hablan de Candel (qué bien). 10.15. Entrevista con Maria Gorgues, un clásico de TV-3. Sabe cosas de Candel. Taxi de vuelta. Voy a casa. Mails a rebosar: todo sobre él.Son las 12.30. Pillo el metro. Corriendo al Palau de la Generalitat. No me quiero perder nada. Al estilo Huertas, al estilo Candel. Reencuentro a mis amigos de la Fundació Candel. También a Terribas, ¡qué bien que está! Es patrona de la fundación. También le fascina Candel. Estamos todos fascinados. Entra el féretro a Palau. 13.30. Detrás, Montilla, Hereu, Joana, Terribas y un servidor. Pasan las horas. Vienen todos: Maragall, Pujol, Saura, Carod, Puigcercós (me dejo a muchos, perdón), también los anónimos. Todos sienten la muerte del Paco. Si no, compruébenlo ustedes hoy, a las doce en la parroquia de Port. El Paco ha muerto y, sin embargo, estará.

El cronista de los 'altres catalans' Paco Candel fallece a los 82 años




MARC ANDREU

24/11/2007 ADIÓS A UN GRAN BARCELONÉS

LA FIGURA COMPROMETIDA

Ha muerto un hombre, se ha roto un paisaje. O más: el de los barrios de la Zona Franca, el de la Barcelona obrera y metropolitana, y el de la Catalunya de la inmigración, la de los altres catalans. Con Francesc, Paco, Candel (Casas Altas, Valencia, 1925), fallecido la madrugada de ayer en Barcelona a los 82 años, se rompen --aunque pervivirán en sus 57 libros-- los paisajes y la gente que vivió, unió y describió este prolífico cronista, humanista y de izquierdas, elegido senador de la Entesa en 1977 con 1.280.928 votos y concejal de L'Hospitalet por el PSUC en 1979.Candel, autor del célebre ensayo Els altres catalans --publicado en 1964 con ayuda de Jordi Pujol y Joan Reventós y que tuvo 15 ediciones y tres secuelas (1973, 1985 y 2001)--, murió tras una enfermedad que le hizo pasar el último año en una residencia. Lejos de la Zona Franca adonde llegó con 2 años desde el valenciano Rincón de Ademuz, entre Cuenca y Teruel, para quedarse y forjar allí su obra. Con sus padres, vivió incluso en la portería de la parroquia del Port, que hoy acogerá su funeral.Hay una juventud que aguarda (1956) fue su opera prima. En ella vertió su periplo de llevar sin éxito al Nadal y al Planeta la novela Brisa del cerro. En su debut novelístico, seguido por sus obras maestras Donde la ciudad cambia su nombre (1957) y Han matado a un hombre, han roto un paisaje (1959), Candel aunó la ficción con el periodismo local, el memorialismo y el compromiso social. Un estilo y visión de Barcelona que abrió la senda que seguirían periodistas como su amigo Josep Maria Huertas.OBRERO SIN NOBELSiempre humilde, el Candel que ironizaba con "merecer el Nobel" recibió la Medalla d'Or de la Generalitat en el 2003 y vio nacer en el 2005 una fundación con su nombre apadrinada por Huertas, Pujol, Josep Lluís Carod-Rovira y Joana Gardés. Esta, segunda pareja de Candel, le reanimó tras enviudar de Maruja Martínez, su esposa 48 años y madre de sus dos hijos.Tras una infancia "asilvestrada, preciosa y dilatada" entre la escuela republicana, la guerra civil y la primera posguerra, Candel debutó a los 15 años como obrero en un sinfín de oficios: mecánico, pintor de figurillas, contable... Tras superar la mili y la tuberculosis, plasmó su vivencia "por la entrepierna de la censura".Así afrontó al franquismo, que se ensañó con él. Por osar publicar en 1968 Ser obrero no es ninguna ganga. Y para evitar lo inevitable: que Els altres catalans fuera voz de la inmigración y altavoz, el PSUC y Pujol mediante, de la divisa "es catalán quien vive y trabaja en Catalunya".

Candel nos hizo de clase única



24/11/2007 OPUS MEI // JOSEP PERNAU


Hoy entierran a Paco Candel, y sus exequias deberían reunir una asistencia histórica, incluidos los partidos del Barça más recordados. Como los sepelios de Macià y Durruti, los más multitudinarios que se recuerdan. Con su idea de els altres catalans puso dignidad a la masa inmigrante, que había asumido los trabajos que la población autóctona despreciaba y que era calificada de "charnega".Catalunya está en deuda con Paco, una deuda que hoy puede acabar de pagar. Para el escritor, el cambio de actitud frente al llegado de otra tierra era la mejor compensación que podía recibir. Sus libros fueron un manual de convivencia de dos comunidades condenadas a entenderse, del que no se dispuso hasta la mitad del siglo XX. Afortunadamente, se entendió así y se recuperó el tiempo perdido. Cambiamos todos un poco, y él, hombre bueno y sencillo, nos pagó la atención que habíamos dedicado a su obra con una sonrisa de pedagogo satisfecho.Se impuso una nueva mentalidad que nos igualaba, con los mismos derechos el que llegaba que el que ya estaba aquí. Uno de estos altres catalans presidirá hoy el sepelio. Es José Montilla, todo un president nacido fuera del Principat. Si queda algún bárbaro que no acepta las ideas de Paco, que hoy comparte la población, no es más que la problemática excepción radical, excluyente y violenta que afecta a tantas ciudades del mundo.Acompañado por muchos altres catalans, que desde los miradores del Más Allá dirigirán sus ojos al rincón catalán del planeta Tierra, Paco Candel será testigo hoy de su entierro y sentirá un merecido orgullo ante una población agradecida por los problemas que sus ideas le han ahorrado. La suya habrá sido una muerte feliz.

Candel, de una pieza








JOSEP MARIA Espinàs
La teoría personalista dice que, en situaciones difíciles, a menudo aparece un hombre --quizá algún día será ya una mujer-- capaz de abrir un camino de superación y salvar el desastre. Puede haber una inspiración individual, pero yo creo que también existe una energía social que, en un momento concreto, provoca la aparición del personaje que lidera el enfrentamiento con un problema. En los 60, Catalunya sufría, bajo el franquismo, la amenaza de la pérdida de identidad. Y fue Francesc Candel quien, en su ámbito, encarnó una visión constructiva de la relación entre los catalanes de nacimiento y los "otros catalanes".Los que ya somos ancianos fuimos testigos directos del efecto Candel, que no fue un gesto momentáneo, sino la consecuencia de una convicción profunda y sostenida. Desde las páginas de Destino, tuve el privilegio de ser el primero, creo, de hablar del también primer libro de Candel. No creo que esto motivara el afecto que me demostró a lo largo de los años, porque lo cierto es que Candel era persona de buenos sentimientos para todos. La bondad personal no es un valor que haya que tenerse en cuenta en el mercado literario, pero parece, hoy, que disminuimos la calidad de un escritor si le atribuimos buena fe, carácter abierto, respeto a los demás.Hace unos días vi en el Canal 33 la reemisión de la entrevista que yo le había hecho en 1994, cuando aún se creía que una conversación de una hora, llena de matices, podía interesar a determinados espectadores. Vi en la pantalla a un Candel de una impresionante coherencia, con detalles irónicos y con capacidad de enternecerse. Y cuando habló de sus libros no hizo ninguna declaración pretenciosa. Decía que se limitaba a hablar de la gente que él conocía --y con la que vivía-- en las Cases Barates, Can Tunis, la Zona Franca...Y así nos ha dejado el retrato de un tiempo, un territorio y una gente que se asocia con la obra de algunos escritores norteamericanos o suramericanos. Pero Candel tenía el inconveniente de ser de aquí, y aún no se ha hecho --y creo que tendría que hacerse-- una antología de los personajes que ha retratado con un lenguaje lleno de color y una vivacidad narrativa excepcionales. Personajes a menudo pintorescos, pero llenos de verdad. Que él sabía mirar con humor y profunda piedad. Candel sabía cómo quería escribir y cómo quería vivir: con independencia.Independencia literaria e independencia personal. Pero una independencia al servicio de la comunidad catalana.

dimarts, 27 de novembre de 2007

Camins de ferro, bloc de Jordi Martinoy
dissabte, 24 / novembre / 2007
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Mor Paco Candel. De vegades ens costa definir allò que és i allò que no és cultura catalana. Afinariem força si convinguéssim que la nostra cultura és aquella a la que pertany en Candel.

La Juani no ha despedido a Candel

La Vanguardia
Per Francesc Marc Alvaro

Leo el titular que abría la sección de Cultura de La Vanguardia del sábado: "Fallece Francisco Candel, el catalán que quiso serlo". Al cabo de un rato, aparece la Juani, apresurada y sonriente, por el bar donde estoy leyendo el diario y tomando un café. No es la Juani estilizada de la película de Bigas Luna, es la Juani real, la que vive en nuestra ciudad, la que es hija de unos vecinos, la que conocemos de siempre y hemos visto crecer. La Juani no sabe quién es Paco Candel, aunque yo diría que su padre sí, tal vez porque es lector habitual de prensa y ha estado metido en asuntos sindicales. ¿Le hace alguna falta saber a nuestra Juani quién fue Candel? No lo sé. La Juani pasa de que le rayen con la política, la religión y cosas así. No ha ido a la universidad porque no ha querido, tenía buenas notas para hacerlo pero ha preferido ponerse pronto a trabajar.
A Candel no le dio tiempo de hablarnos de la Juani. Nos habló profusamente de sus abuelos y de sus padres, pero no de ella. Vuelvo al titular del sábado y me pregunto qué diría la Juani, catalana de nacimiento, si le explicáramos que Candel, como sus abuelos, decidió un día que quería ser catalán porque era en esta tierra donde vivía y tenía alguna oportunidad.
La Juani no está para estos debates. Es sábado y, tras tomarse un zumo, se larga al gimnasio con las amigas. Pero sería erróneo pensar que la Juani no se detiene a pensar en su identidad. Sólo un necio puede creer que el asunto de la identidad no forma parte de la vida de cada persona. La Juani se pregunta por su identidad sin darse cuenta: cuando acompaña a su novio a los partidos del Barça, cuando ve mujeres musulmanas por el barrio, cuando la encargada de la tienda del centro donde está empleada le recuerda que hable a los clientes con la misma lengua con que estos se le dirigen inicialmente, ya sea catalán o castellano. A veces, la identidad aparece en su vida como algo incómodo y muy complicado, como le ocurrió en ese viaje que hizo a Almería hace dos veranos. Una de sus primas afirmó que todos los catalanes se creen superiores al resto de españoles y que, además, sólo aspiran a quedarse con el dinero de los demás. La Juani se enfadó mucho, y achacó estos comentarios a la envidia "y a los líos de los políticos".
La Juani es moderadamente feliz y no quiere que nadie la salve de nada. Podría haberse estrenado como votante en las últimas elecciones al Parlament pero se quedó en casa, como tanta gente. Entiende, escribe y habla el catalán, pero la mayor parte del tiempo utiliza sólo el castellano. Le sale así y, además, sus amigos y su entorno (salvo las horas en el trabajo) son totalmente en castellano. La Juani no es espectadora habitual de TV3, pero tampoco lo es de las otras cadenas. Como tanta gente joven, prefiere hacerse su televisión a la carta, mediante series y películas en DVD o bajadas de la red. También se ha aficionado al You-Tube al igual que, en su día, se aficionó a los chats. Cuando era pequeña, su padre la llevó a alguna manifestación del Onze de Setembre. Se acuerda de una Diada en especial porque llevaba una pequeña senyera en la mano y aquel mismo día estrenaba una camiseta de color naranja que le encantaba. Hoy, pasa de manifestaciones y no se fía de los partidos.
En el célebre libro Els altres catalans, Candel reportó el estado de la inmigración en Catalunya a principios de la década de los sesenta. Abro el volumen de Candel por el capítulo donde se refiere a "la catalanidad de los inmigrantes de ahora". ¿Qué es la catalanidad? Candel no la define, pero escribe que toma el concepto "en un sentido muy amplio", que relaciona con el conocimiento del idioma catalán pero no exclusivamente, porque también tiene que ver con los sentimientos, las costumbres y los valores frente a realidades como el trabajo, el dinero y la familia. "El inmigrante de antes - apunta Candel- tenía a su favor el hecho que notaba más Catalunya a su alrededor". Para él, "antes" son los años previos a la Guerra Civil. Hoy, entrados ya en el siglo XXI, bajo un régimen democrático y dentro de un sistema territorial autonómico, en un mundo marcado por la globalización y la deslocalización de los referentes culturales, no es fácil ponerse de acuerdo en lo que significaría la candeliana frase "notar más Catalunya a su alrededor". Dado que toda identidad es dinámica (a menos que esté fosilizada porque ya ha desaparecido), resulta extremadamente complejo ahondar en lo que define y contiene hoy la catalanidad. Como lo es tratar de fijar los contornos de cualquier sentido de pertenencia a una comunidad, sobre todo si esta no dispone de un Estado propio, siempre generador de lealtades por defecto.
La Juani suscribiría perfectamente el viejo lema pujoliano, el que reza que "es catalán quien vive y trabaja en Catalunya y, además, quiere serlo". Otra cosa es dilucidar los límites de la catalanidad contemporánea, para que sea reconocible como factor diferencial dentro de su necesaria permeabilidad a lo nuevo. Para no derrapar hacia el esencialismo hueco, hay que ir a los datos concretos. Por ejemplo, es evidente que la lengua catalana se transmite hoy en la escuela y está presente en los medios, aunque minoritariamente. Esto convive con un retroceso del catalán como lengua de prestigio relacionada con el ascensor social, algo que - en cambio- era relevante hace unos años. Por otro lado, muchos valores arraigados durante décadas en la sociedad catalana (mérito, trabajo bien hecho, europeísmo, compromiso) se han extendido, de algún modo, por las Españas y ya no sirven para describir un país distinto.
La Juani no ha despedido a Candel aunque la Catalunya donde ella ha nacido es, también, una construcción del escritor de la Zona Franca. Para Candel, Catalunya era un proyecto con gente concreta a bordo. Para la Juani, puede que Catalunya sea sólo un accidente.

PACO CANDEL, POR PEDRO PEINADO




BLOG ANTONCASTRO
La foto es de Consuelo Bautista



La Gavilla de Candel


Desde mi infancia, tengo presente el nombre de Paco Candel. No en vano, todos los que emigraron a la Barcelona de los 50 y 60, tenemos mucho que agradecerle. Su libro Els Altres catalans cerró el paso al charneguismo militante y a la xenofobia. Considero que personas como él y las organizaciones sociales y de izquierdas, fueron los verdaderos artífices de la integración de los emigrantes o por lo menos de crear un discurso al que pudieron acogerse todos. El peligro real era que se crearan dos espacios culturales distintos en Catalunya, estos existen, pero no debían estar enfrentados. En nuestros días, ya hablamos de multiculturalidad, pero, en el reciente pasado, nuestras fronteras eran casi estancas a los procesos migratorios que otros estaban viviendo. Eran los nuestros los que dejaban el hogar para luchar contra la miseria. En personas como Candel, se funda la integración de la emigración procedente de todos los lugares de España que acudieron a la llamada de la industrialización y a la lucha por la mejora de sus condiciones sociales. Se empezó a despoblar el mundo rural y se cambió el arado y los rebaños por los tornos y los telares. Nacieron en los alrededores de Barcelona el fenómeno del barraquismo y la falta de servicios para toda aquella masa que luchaba por su futuro. La familia Candel es de Casas Altas, en el Rincón de Ademuz, Valencia. Emigró a Barcelona en los años veinte. Vivió en las Casas Baratas y a través de sus libros podemos conocer cómo se produjo el cambio demográfico de Catalunya, cómo vivían los emigrantes y como afectaban los cambios a su nueva vida y a la sociedad catalana. Podemos leer en la web de su Fundación el siguiente texto: "Vaig néixer pobre, he estat sempre pobre, continuaré essent pobre i pobre moriré. A aquestes hores, no espero que canviï la meva sort. Diguem que la corba o la sinuositat de la meva pobresa m'ha fet conèixer, d'alguna manera, totes les oscil·lacions d'un estat de vida comú a una gran majoria de gent. De mancar absolutament de tot, he passat a ser propietari d'un pis i titular d'una llibreta en una Caixa d'Estalvis; en sortir de la misèria del ubdesenvolupament no he estat capaç més que d'aconseguir la misèria de l'electrodomèstic". (Nací pobre, siempre he sido pobre, continuaré siendo pobre y pobre moriré. A estas horas, no espero que cambie mi suerte. Digamos que la curva o sinuosidad de mi pobreza me ha hecho conocer, de alguna manera, todas las oscilaciones de un estado de vida en común a una gran mayoría de gente. De faltar absolutamente de todo, he pasado a ser propietario de un piso, titular de una libreta de la Caja de ahorros; y al salir de la miseria del subdesarrollo no he sido capaz más que de conseguir la miseria del electrodoméstico) Con este escrito queríamos dejar constancia de su vida entregada y explicar nuestra fugaz e intensa relación con Paco Candel. Decía, al inicio del texto, que desde mi infancia recordaba a Candel. Muchos años más tarde, pasando el agosto en Santa Cruz de Moya, llegó a mis manos el libro de la fiestas de Casas Altas, ahí fue donde supe que Candel había nacido en Casas Altas, a pocos kilómetros de donde había nacido mi padre. También de Casas Altas es el reconocido pintor Genovés. Comentando esta incidencia con Adolfo Pastor, me comentó que tenía un libro llamado Viaje a Ademuz, que me dejó y por un tiempo ha permanecido en casa. Es un libro de viajes que narra la marcha a pie que realizan desde Teruel a Ademuz Candel con dos amigos en la década de los 60. Quise devolver el libro a su dueño y lo certifiqué en una oficina de correos. Adolfo lo recibió en su casa el mismo día que sabíamos que Candel había muerto. En el año 2001, con motivo de las II Jornadas El maquis en Santa Cruz de Moya, supimos que se hospedaba en el mismo hotel donde iban a pasar la noche alguno de nuestros participantes. Coincidían aquellos días, los actos de Santa Cruz de Moya, con unas jornadas que un grupo cultural de Ademuz había organizado y en el que participaba Paco Candel. Le dejamos una nota para invitarle a las jornadas y al homenaje al guerrillero que cada primer domingo de octubre se celebra en nuestro pueblo. Apareció el domingo en compañía de su hija y pasamos buena parte del tiempo juntos hasta después de la comida. El preguntaba sobre los motivos de todo aquello y fruto de este viaje y de su corta estancia en Santa Cruz de Moya escribió tres artículos en el diario AVUI de Barcelona, donde dejó constancia de sus impresiones. Deseo, de todo corazón, que su memoria, su humanismo y su alianza con las causas justas, puedan reproducirse en cada uno de los actos que organiza La Gavilla Verde.

Gracias, Paco Candel



Lluís Foix 23/11/2007 -

A Paco Candel se le han rendido honores en la Generalitat de Catalunya para recibir el homenaje de miles de catalanes de todas las procedencias y convicciones que han desfilado ante su féretro, blanco y de madera simple, para manifestarle su estima. Catalunya está de luto porque una persona sin formación académica, que vivió en los suburbios más pobres de Barcelona, contribuyó a que muchos catalanes de adopción se convirtieran en catalanes por voluntad de serlo, en catalanes de pleno derecho, en ciudadanos de la Catalunya acogedora y abierta de todos los tiempos. Candel no tenía estudios académicos pero escribió unos cincuenta libros, practicó el periodismo, fue concejal y senador. Representó a los catalanes en el ayuntamiento y en el Senado. El president Montilla ha dicho de él que ha sido un catalán universal. Un catalán que se integró por la vía de la racionalidad, de la política y de la comprensión. Fue una persona que adquirió notoriedad y estima públicas porque intentó hacer prevaler la justicia entre personas que trabajaban juntas para construir una sociedad más libre. Su libro más conocido fue 'Els altres catalans' en el que identificaba a tanta gente que sin olvidar su bagaje cultural abrazaban el de la sociedad de acogida contribuyendo a hacer más rica y plena la realidad catalana. Gracias, Paco Candel, en nombre de tantos catalanes que lo son porque quieren y porque se encuentran a gusto en nuestra colectividad porque también es suya, con los mismos derechos y con los mismos deberes. El homenaje que recibe Candel, desde todos los ámbitos de la política, de la cultura y de las convicciones, dice también mucho de la Catalunya acogedora, mestiza por razones históricas, abierta a cuantos han aportado lo que traían y se hacían suyo lo que encontraban. Paco Candel no es una metáfora sino una realidad de un pueblo que no vive de fotos fijas sino de las secuencias vitales que van cambiando el escenario sin olvidar las procedencias y creencias de los que han llegado más tarde. Candel es un ejemplo para todos aquellos, también para los que no viven en una situación legal hoy, que han querido adaptarse a Catalunya. Es la concreción más ejemplar del hecho migratorio con tantos riesgos sociales pero también con tantas esperanzas de alcanzar una sociedad más justa, más libre y más auténtica. Gracias, Paco Candel, por defender a los más débiles y excluidos. Representabas la Catalunya de siempre y la Catalunya moderna

Los líderes políticos catalanes ensalzan la figura de un "catalán universal"



Barcelona. (Agencias).- "El país está de luto". Así ha definido el presidente de la Generalitat, José Montilla, el sentir en Catalunya tras la muerte del escritor y periodista Paco Candel. Multitud de personalidades políticas ya han expresado palabras de recuerdo y agradecimiento por la bonhomía de Candel y su encomiable labor a favor de la integración de los inmigrantes que, como él, llegaron para vivir y trabajar en Catalunya.

Los primeros que acudieron a la capilla ardiente en el Palau de la Generalitat, que a las 14 horas se abrió al público tras la llegada del féretro, una hora antes, fueron la viuda del fallecido y su biógrafo, Genís Sinca, además del presidente Montilla y del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu. El Govern cedió el salón Sant Jordi de la Generalitat para honrar a Candel, que era poseedor de la Medalla de Oro de la Generalitat y la Creu de Sant Jordi, las dos mayores distinciones que concede el Govern. Montilla: "catalán universal"Montilla calificó a Candel de un "catalán universal" y destacó su lucha para hacer de Catalunya "un sólo pueblo". Destacó su "gran trayectoria" como "escritor, político, ciudadano y buena persona". Montilla alabó de Candel su "lucha" por "recuperar las libertades democráticas y nacionales". También elogió su concepción de catalán, que incluía -dijo- a "todas las personas que viven y trabajan en Catalunya, pero que también tienen una vocación inequívoca de sentirse catalanes y de querer a esta tierra e integrarse en ella". El president le puso como un "ejemplo de esfuerzo por integrarse en Catalunya para muchos ciudadanos que, como él, eran los 'otros catalanes'". Pujol: "una de las personas más importantes de la segunda mitad del siglo XX en Catalunya"El ex president Jordi Pujol considera el escritor y periodista fue "una de las personas más importantes de la segunda mitad del siglo XX en Catalunya" por su "importante contribución" a la comprensión de la emigración. Candel "nos ayudó a entender mejor" la emigración y a "señalar más caminos positivos en un tema clave para Catalunya desde el punto de vista social, humano, económico e identitario de país", ha señalado Pujol. Pujol ha agregado que hay muchas personas que han contribuido a esa comprensión con importantes estudios sociológicos, económicos y urbanísticos, pero "hace falta también alguien que transmita una vivencia profundamente humana, y eso él lo hizo". Pujol forma parte de la Fundación Paco Candel y en época de la resistencia política se puso en contacto con Candel. Maragall: "el primer inmigrante" que entendió lo que es CatalunyaEl ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall aseguró que Candel fue "el primer inmigrante, o entre los primeros, que entendió a Catalunya", lo que consideró que era una "asignatura pendiente" en el pasado. Maragall, que acudió al velatorio de Candel acompañado de su mujer Diana Garrigosa, explicó que había "otra asignatura pendiente": "Que nosotros -los catalanes- entendiésemos a los inmigrantes". En este sentido, consideró que gracias a la figura de Candel fue "más rápida" la comprensión mutua entre catalanes e inmigrantes. Mas: "Se identificó con la nación catalana"El presidente de CiU, Artur Mas, ha lamentado la pérdida del escritor, del que ha destacado que "se identificó plenamente con la nación catalana" y que fue un "referente" en este sentido para las personas no nacidas en Catalunya. El dirigente de CiU ha hecho estas declaraciones tras visitar la capilla ardiente de Candel. Carod: "Asumió de inmediato la condición nacional de Catalunya"El vicepresidente del Govern, Josep Lluís Carod-Rovira, ha destacado que Candel fue "el mejor ejemplo" de persona procedente de la inmigración castellanohablante de la posguerra "que asumió de inmediato la condición nacional de Catalunya, su lengua y su cultura". Carod ha querido recordar además que el escritor y periodista "siempre defendió la unidad civil del pueblo catalán, por encima de las diferencias de origen, como el principal valor de cohesión de la sociedad catalana". En un comunicado, el vicepresidente explica que ayer por la tarde visitó a Paco Candel, al que le unía un sentimiento de amistad, en el centro sanitario donde estaba ingresado, aquejado de una larga enfermedad, para poder darle su último adiós. Saura: "defensor de los más débiles"El conseller de Relacions Institucionals y presidente de ICV, Joan Saura, también ha lamentado la "pérdida de una figura excepcional" de Candel, al que ha tildado de "referente en la integración de la inmigración" y de "defensor de los más débiles". Saura ha subrayado su "obsesión por que quedara muy claro que las personas que no habían nacido en Catalunya y vivían y trabajaban aquí eran también catalanes", y ha elogiado su etapa como concejal y senador. Ha dicho que tuvo "la suerte de compartir" con él acción política en el ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat, porque Candel, que luego sería teniente de alcalde de Cultura de ese consistorio, encabezó la lista del PSUC y él fue de número dos. Hereu: "símbolo para integración de los que venían de fuera"El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, ha lamentado la muerte de Candel de quien ha destacado que era "un símbolo para la integración de todos los que venían de fuera". Hereu ha recordado la labor de Candel "para la recuperación y la dignificación de los barrios" y especialmente del barrio de La Marina-Zona Franca donde se inauguró la biblioteca que lleva su nombre. Tresserras: "historiador del presente"También desde la Generalitat, el conseller de Cultura y Mitjans de Comunicació, Joan Manuel Tresserras, ha dicho que Candel hizo un periodismo "muy vivencial", una crónica "viva y real, en lenguaje popular, de lo que era la vida cotidiana" de la emigración en Catalunya. Tresserras ha afirmado que como escritor y periodista, cumple, sin lugar a dudas, "el tópico que dice que el periodista es el historiador del presente". Benach: "pluma valiente y comprometida""El presidente del Parlament, Ernest Benach, ha querido agradecer en su blog personal la "pluma valiente y comprometida" de Paco Candel, a quien ha definido como "cronista de la inmigración", al tiempo que ha recordado que Candel siempre decía sobre sí mismo que "no era un catalán de nacimiento, sino de sentimientos". Duran: "una figura clave para Catalunya"Por su parte, el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, ha destacado, desde Roma y a través de un comunicado, a Candel como "una figura clave para Catalunya, que desde el compromiso, la modestia, la valentía y la perseverancia, ha luchado en todo momento para fortalecer la cohesión de nuestro país y crear una sociedad más justa". También el PP catalán se ha añadido a las muestras de pésame, y ha destacado en un comunicado la defensa que hizo Candel de los derechos sociales y de la integración de los trabajadores inmigrantes que llegaron a Catalunya en los años 40 y 50. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, ha apuntado que Candel supo incorporar al catalanismo "gente venida de fuera, en situación muy difícil, y consiguió ligar reivindicación nacional y social dando al catalanismo esta dimensión tan popular que le es tan propia y tan necesaria para el futuro". Por su parte, EUiA, en un comunicado, ha resaltado la "catalanidad humana" de Candel y ha recordado al periodista y escritor como "un humanista que, desde la izquierda y la lucha contra el franquismo, se convirtió en una figura indispensable y un referente para la inmigración". El sindicato CC.OO. de Catalunya ha lamentado la muerte del escritor porque supone "la pérdida de un referente de una época, fundamental para impulsar la cohesión social de Catalunya entre los catalanes de origen y los de adopción".

Integración y tolerància


Ha fallecido, Paco Candel. Ha estas alturas yo no voy a descubrir nada nuevo de esta persona solo citar algunas significaciones que le han convertido en un referente. "Periodista, Novelista, Ensayista, y Senador durante la primera legislatura democrática. El autor, que dedicó toda su vida profesional y literaria a escribir sobre los sectores sociales más oprimidos, había nacido el 31 de mayo de 1925 en Casas Altas (Valencia), y cuando sólo tenía dos años sus padres se trasladaron a vivir a la Ciudad Condal, donde residió el resto de su vida. Pasó casi todo el tiempo en el popular barrio de la Zona Franca.
Me quedo abrumado y sin palabras ante este personaje. Referente para muchos políticos (J. Pujol) a la hora de encauzar el "problema" de los Charnegos. Esos que para algunos elitistas catalanes, eran y son, unos zarapastrosos, incultos y sobre todo, pobres. Personas que tuvieron que emigrar de su tierra y raíces (dejando tierra, familia, amigos, etc), para poder subsistir. Recién llegados a Catalunya, se encuentran con que aquí, no se atan los perros con longanizas y sin más que la maleta y cuatro perras gordas, mal viven en pensiones, debajo de puentes, en barracas, etc.
Ganándose un jornal (que nadie les regala) con duros trabajos debido a su nula formación (casi el cien por cien, son analfabetos), y viviendo en Barrios marginados con acinamiento, penosas condiciones de vida viniendo eso si, para poder comer ya que: eran hijos del hambre y las miserias. Algunos elitistas cercanos al clasismo e incluso al racismo atroz, solo ven gentuza donde hay personas que si se las pincha, les duele y les sale sangre. Personas como candel, han sabido trasladar estas circunstancias de una forma magistral y efectiva, a quienes en este caso, los políticos, debian ser conocedores. Por que las ciudades (todas), estaban diferenciadas de una forma: con un línea en donde la misma perdía su nombre y comenzaba la realidad del emigrante. Una especie de submundo en donde estaban abocados a vivir sin remedio. Los Barrios Chabolistas por ejemplo. Que han sido dejados de la mano de Dios durante décadas y algunos se preguntan, como es posible tanta delincuencia o fracaso escolar, paro, falta de expectativas, etc. A lo mejor es que, no han tenido las necesidades sociales básicas cubiertas, para poder luchar en igualdad de condiciones.Con todo esto, no quiero decir que la culpa fuese de Catalunya sino, constatar una realidad. Esto es Barcelona y ESTO OTRO, los barrios de emigrantes (guetos para muchos), en donde la delincuencia muchas veces campaba por doquier. Y es que se rasgaban las vestiduras quienes no osaban entrar en los barrios marginales de una verticalidad insultante y de condiciones de vida casi infrahumanas. Supongo que ganado eran, o mano de obra barata para muchos. Y a quí están muchos de esos Charnegos, sus familias y sus hijos. Algunos se sienten más Catalanes que de su tierra y es que, algunos ni siquiera tienen familia en el pueblo (palabra que muchos, denostan como si fuera malo ser de un pueblo ya que, en catalunya no hay pueblos, ni paletos), y muchos de sus hijos, son catalanes y defienden esta tierra. Otros, defienden otras cuestiones pero son libres, para pensar como quieran.
Vienen a trabajar, son tratados de forma despectiva en muchos casos (incluso en la actualidad), y la mayoría solo han hecho que trabajar y, trabajar. Buscando un futuro y pan para comer, encontrando barraquismo y acinamiento. Algunos Catalanes, reiteran el favor que les "han" hecho. Con la Boca grande, les dicen que les han dado de comer a los Charnegos. Y esto es un problema, ya que pueden haber sido quienes han permitido por posición en la sociedad y en la economía, que otros coman, pero siempre, a cambio de un trabajo muy duro y unas condiciones de vida tercermundistas. En las familias de los Charnegos es donde el paro, la droga, etc, siempre han hecho más daño. Los que no aceptan a los charnegos, no merecen ser llamados catalanes.Un pueblo que quiere ser referente, no puede tratar de esta forma a las personas. Muchos hablan de integración (que para muchos consiste en hablar catalán, ser del barça, etc) y respetar la cultura catalana que supongo que entre otros aspectos, debe ser fer castells. Y aquí se equivocan. Integración es respeto por las culturas, en este caso la Catalana pero no se puede pedir integración como la cultural si se debe renunciar a por ejemplo las suyas, como la semana santa, los bailes, etc. Es decir, que un catalán que vaya a los EE.UU, a parte de hablar Inglés (y es que muchos olvidan que muchos charnegos, no ha podido hablar Catalán viviendo en guetos por ejemplo o por que simplemente, son de una generación analfabeta, por culpa del estado opresor), pero continuo, hablar inglés, que te guste el baseball y comer amburguesas, etc.La Cultura catalana, milenaria y ejemplar en muchos aspectos no debe ser impuesta a costa de de decir: tu, Charnego no puedes bailar sevillanas, ni ir de romeria, estás en Catalunya y eso no se pouede hacer si quieres ser un buen català e integrarte. Eso sí, en cuanto se reunen cuatro catalanes en otro país, se asocian, siguen sus costumbres, su cultura y es que no se puede remediar: Son catalanaes. Pero a los que vienen de fuera se les exige que abandonen sus raizes y eso debe ir en contra incluso de los derechos humanos. Los Charnegos deben tener su cultura si lo consideran oportuno, respetarla practicarla y si es junto a Catalanes y viceversa, todos saldremos ganando. No las culturas ni las naciones etc, sino como personas. Por eso la Integración no debe ser a costa de obligar a renunciar de los orígenes. El hecho de que solo pocas generaciones han pasado, hace que esto no sea visto con normalidad y es que la tolerancia, debe ser eliminada del diccionario por que tolerancia es que: te tolero pero no, te acepto no seré malo y a lo mejor, no te "mato" ASÍ QUE TOLERANDO, vamos "conviviendo" pero eso sí marcando muy bien los territorios (en este caso no lo digo por estados) y las, diferencias.Quien va a un país, debe apreder su lengua, cultura, etc. respetarla pero de hay a convertirse por integración (que no se note que esta persona no es de aquí) y mimetismo en otra persona pues no. Recuerdo una vez a Pujol decir (que por cierto, he hablado con Pujol en infinidad de ocasiones y algún día, contaré por qué), que se debe premiar y, no imponer nada. Las imposiciones no funcionan. Imponer una cultura no es natural. Acercarse, conocerla y disfrutarla enrriqueciendose, es natural. Pujol vive y ha vivido muy cerca de un Barrio de Charnegos y es conocedor (no solo por este motivo) de esta realidad desde que el primer inmigrante Charnego, puso sus pies allí.Diversos Catalanes, ven a Montilla como una afrenta al catalanismo y yo, también. No creo que el PSC hizo bien, en presentar a este Charnego como presidente de la Generalitat por que generacionalmente, muchos no están preparados. Quizás dos generaciones o tres más adelante, las diferencias no sean las mismas. Por otra parte, todo esto se arregla viajando y es que señores, yo soy y me siento catalán pero respeto a todo el mundo y pido respeto para todos. Nadie es mejor que nadie y si es por un tema económico, mejor me lo ponen. A todo esos que se creen mejores por ser Catalanes, Andaluces o Madrileños por ejemplo, que se lo hagan mirar muy seriamente por que aparte de ser una sociopatía me temo que debe ser una sicopatía. Una vez vi un anuncio donde se mostraba una radiografía entera de una persona y, preguntaban si era negra o no. Cuando yo era pequeño, en mi barrio había un par de Catalanes con consanguinedad demostrada, que todo el día estaban echandonos por cara que eran mejores, que nos daban de comer, etc.Algunos como yo, los miraban como personas Ellos nos miraban como si fuéramos seres inferiores y la verdad es, que siguen pensándolo. De hecho uno de estos Catalanes, nunca se "juntó" con nosotros. Supongo que no era cuestión de mezclarse con Charnegos. Todos sabemos que la inmigración era necesria por ambas "partes", como pasa en la actualidad, pero hay formas de integrar que no funcionan. Aceptando las diferencias de todos sí, pero para defender una cultura, no se debe eliminar a otra. Y que los Catalanes han hecho bien en defender la suya es evidente, pero que se confunde integración como eliminar lo diferente para que no se note, también. Pena me da, ver como muchos hijos de esta generción como candel, hacen lo propio con otras culturas que nos vienen con la nueva inmigración.Algunos Catalanes defienden el Sahara (que yo tambien) por poner un ejemplo. La Multi-Culturalidad pero ven un Andaluz, y se le caen los anillos para "aceptarlo". Es la Sociedad de las Culturas, pero menos, las que tenemos más cerca incluso, en el piso de al lado donde vivimos. Y de cultura precisamente hablamos, por que negarlo, es de falta de cultura y humanidad. Mi padre, que pasó mucha hambre, todavía guarda pan duro y tenemos que tirarselo cuando se despista y no deja nada en un plato, cuando come. Dice que pasó mucha hambre de pequeño. Ha trabajado en la obra, 43 aós, 10 o doce horas al día para sacarnos adelante y entiende el Català perfectamente. Hace decadas que no va ni a su pueblo. Ya nadie lo conoce allí. No hace castells, no habla mal de Catalunya. Muy al contrario. En cambio, es un charnego o Catalán de segunda y yo, su hijo por que señores, YO PARA ALGUNOS, SIEMPRE SERÉ UN CHARNEGO. Así que, si mi padre va de romeria, no creo que sea una afrenta contra nadie si lo hace en Mataró. Por que es su cultura y no debe, ni quiere perderla, por que deba "integrarse". Hay una deuda con todas estas personas que han sufrido lo insufrible en aquellos años y, no puede ser con un despectivo: eres un Charnego de mierda por que yo: soy mejor por ser Catalán.Evidentemente, estos Catalanes a los que aludo, son los menos en este País e igual que no todos los Charnegos (los menos también), deban tener mi respeto. Solo con educación en todos estos aspectos y un poco más de humanidad, se pueden superar los prejuicios además, si yo algún día voy a otro país, aprenderé la lengua (no olviden, que estos charnegos se encontraron a parte de ser analfabetos, con que el castellano era entendido y además impuesto por un régimen), y conoceré esa cultura, participaré si me llena, pero no dejaré de fer castells, llegir a espriu, ser del Barça ni de parlar català a casa, amb els meus fills. Y que muchos Charnegos, por edad y por que han tenido que trabajar para comer, no han podido aprender a hablar Catalán. Muchos han sido los que lo han hecho, también y otros no les importa, lo más mínimo. Como ejemplo de incomprensión a la hora de "entender" que generaciones no sepan catalán, aparte de los problemas sociales existentes en la época e incluso personales, ha sido creo esa insensatez de burla ante el acento del Charnego cuando habla catalán.Las personas, se sienten ridiculizadas cuando se expresan en otra lengua y en vez de sugerir la mejora, son premiadas con la burla. Sin ir más lejos (yo que hablo correctamente el catalán, no lo escribo por la cantidad de faltas que cometo), en este Blog hace pocos días, en una frase que dejé en Catalán, utilicé un tiempo verbal inexistente (algo así como un barbarismo), y la persona que me "avisó" simplemente dejó en un comentario: Que significa (el neologismo que "inventé") en vez, y debido al contexto de la frase, a que este Blog es en castellano no por que al menos mi parte yo lo quiera así, sino por la falta de conocimiento de la gramática catalana por mi parte, esta persona en vez de corregirme y ser pedagógica con mi persona e ignorancia, simplemente lo dejó caer. Creo que a modo de chanza.Bravo por Candel y por los que supieron entenderlo (él, se alejó de los políticos profesionales, hastiado), pero que debemos entender que la historia sucedió de esta forma y debemos aceptarla y sobre todo, compartir la cultura y establecer los lazos de pueblos diferentes culturalmente hablando. Solo desde el respeto y conocimiento, se superan las diferencias. Cuando era un crío, era el único de mi Barrio que sabía hablar Català. Nadie me obligó. Lo aprendí en la escuela y viendo TVE2 en Català y programas como Terra D´Escudella. Me siento Català. He nacido aquí y mis hijos, también. Nunca he oído a mis padres ni a mi familia, hablar mal de Catalunya. Pero para muchos, seré un charnego y por cierto, a mucha honra. Muchos son los que están "integrados" pero solo me quedo, con los que lo hacen de forma voluntaria por sentimientos afines con esta tierra Catalana y no, por obligación institucional.Contaré una anécdota y es que me hice socio del Barça, con 13 años de edad. En aquella época, mis padres no me dejaban por motivos evidentes ir solo al Camp Nou. Por este motivo me hicieron socio de una Penya Barcelonista para poder ir con el Autobús de la misma. Eran muchas las personas que me acogieron como a un "hijo" debido a mi edad. Todas Catalanas evidentemente y peguntaban sin cesar, como tan joven, era socio del Barça siendo mis padres andaluces y lo bien que habla el muchacho en Català. Hasta que tuve los 16, no me dejaban mis padres ir solo al campo y durante ese tiempo, en esta Penya encontré gente estupenda que siempre me ayudó a mejorar mi català hablado y fui para ellos, algo "raro" pero entrañable. Aún recuerdo como al nombrar mi apellido para subir al autocar, lo pronunciaban con ese acento Català que lo cambiaba y todos nos reíamos por que era, normal. Solo llegar al Camp, todos, ojo amb el nano a veure si es perd, etc. Quedem aquí. Todo eran atenciones y viajé por toda España y algunos países con todos ellos. Me demotraron que eran muy buena gente. Por que generalizar acarrea injusticia y son pocos los Catalanes que nos ven de forma despectiva y pocos los Charnegos que no defienden como se merece a esta tierra y, a sus gentes que lo merecen que son, la inmensa mayoría.

dilluns, 26 de novembre de 2007

Francesc Candel, escritor



GUILLEM MARTÍNEZ 24/11/2007

Fue el icono de la inmigración en la sociedad catalana


El domicilio de una familia emigrante en la Barcelona de los setenta constaba de varios objetos pop. Como un óleo de una señora despechugada con un cántaro a cuestas, una Nancy con un traje de sevillana tejido por una señora de negro y, entre otras cosas, e indefectiblemente, varias novelas de Plaza & Janés en castellano y un extraño ensayo en catalán. Era obra de Candel, un niño que llegó a Barcelona en 1927, con dos añitos. Su familia, natural de Casas Altas (Valencia), se instaló en las Casa Baratas, hoy, como su nombre indica, desparecidas. Creció en Montjuic, una montaña que la dictadura de Primo de Rivera convirtió en su último escaparate urbanístico, dejando sus laderas abandonadas a la nueva velocidad industrial, repletas de barracas que fueron renovando a sus inquilinos hasta, como quien dice, ayer.
Siempre vivió en su barrio, en el que la República le dio una instrucción que siempre resaltaba en sus notas biográficas. Quería ser pintor, como su primo, Juan Genovés. Un cura del barrio le consiguió algo parecido. Trabajo como ceramista. Tras varias ocupaciones accede a la profesionalidad como escritor con su segunda novela, Donde la ciudad pierde su nombre, que está a punto de conseguir un premio hasta que el jurado recuerda que la novela es impublicable. Escribió más de 50 libros, la mayoría publicados durante el franquismo -las Naciones Unidas, en el momento de su fundación, definieron aquel país como aliado del Eje-, hecho que moduló en parte los muchos problemas que sufrió su obra, en la que por primera vez por aquí abajo aparecen barrios, registros y situaciones no calculadas en la realidad del momento, como un nuevo personaje, el emigrante, que recreó en las antípodas de canon estipulado por Antonio Molina.
Los problemas de Candel con la censura fueron llamativos, tanto durante el Franquismo Gore, como durante el Franquismo Sado-Maso de la ley Fraga, que invitaba a los autores a exponer a la censura su obra para evitar problemas futuros. A modo de metáfora, su Han matado un hombre, han roto un paisaje, sufrió más de 400 despieces. Ser obrero no es ninguna ganga (1968), el primer libro sobre movimiento obrero publicado en el Franquismo, le supuso a Candel entrar en el top del TOP. El libro estuvo secuestrado -esa costumbre exótica, pero dilatada en el tiempo- hasta el 72, debido a -Fraga dixit-, su carácter "sectario y la incitación a la lucha de clases".
Su libro más representativo fue, sin duda, Els altres catalans (1964), un fenómeno editorial y sociológico, que abrió una nueva percepción ante la emigración y ante la sociedad que la recibe, una suerte de espejo que excitó a la sociedad a mirarse tal y como era, y a explorar su transversalidad. En su elaboración fue importante la participación de Jordi Pujol, que aportó mucha información que tenía en su poder, así como la de Joan Raventós, futuro líder del PSC, que consideró la redacción del libro tan importante como para facilitar a Candel 12.000 pesetas de la época, para que sólo se concentrara en el proyecto. El libro también le supuso el primer viaje al extranjero, a Francia. EL PSUC le pagó el billete para explicar al exilio una sociedad que no veía desde hacía 25 años.
La relación con el PSUC se fue estrechando en la década posterior. En 1977 acepta la invitación de López Raimundo, Raventós y Comín y accede a ser candidato al Senado, junto con Benet y Cirici, en una lista conjunta de toda la izquierda catalana. Fueron los senadores más votados en la historia de la democracia española. De aquella experiencia nació su Un charnego en el Senado. En 1979 fue el candidato del PSUC en las municipales de L'Hospitalet. Candel, a través de su Un ayuntamiento llamado Ellos, parecía no tener especial buen recuerdo de su etapa política. Posteriormente mantuvo una actitud independiente y personal dentro de la izquierda. En las últimas elecciones, así, dio su apoyo relajado a ERC.
En sus últimos años Candel recibió honores al uso de muy poco uso por aquí abajo. En su barrio hay una biblioteca con su nombre. La Generalitat de Pujol le otorgó la Medalla d'Or, máxima condecoración civil. También vio nacer la Fundació Paco Candel, que autodefine su función como la de "apoyar a las personas inmigradas que vienen a Catalunya en su proceso de integración en la sociedad catalana, para compartir el bienestar social y laboral, la igualdad de oportunidades, la cultura y la lengua". Con Candel desaparece el máximo icono de una sociedad que tiende a ver en el uso de la lengua un problema y, tal vez, el gran responsable de que la sociedad catalana sea una de las pocas sociedades bilingües europeas que no se estructuran en comunidades lingüísticas. Dos cosas difíciles que, paradójicamente, sólo pueden hacerse con sencillez y humildad.

'Els altres catalans'. Tres palabras




26/11/2007 EL TURNO // MÒNICA TERRIBAS
Paco Candel nos deja, entre otras cosas, estas tres palabras. No todo el mundo es capaz de construir una frase que tenga la capacidad de profundizar en una cuestión tan compleja como la inmigración. Todos los días surgen frases que se convierten en sentencias célebres que permiten chistes durante un tiempo, ya sean dichas por un rey o por un súbdito. Incluso somos capaces de asimilarlas y convertirlas en modelos lingüísticos. En cambio, hay personas que tienen la capacidad intelectual de definir con tres palabras realidades delicadas que constituyen pensamiento. Nadie puede discutir la fuerza de estas tres palabras. Dichas en aquel momento, cuando nadie describía todavía con rotundidad la realidad de esos otros, Paco Candel lo hizo. Y siguió describiendo lo que veía, sin aspavientos, sin voluntad de generar todos los días una nueva sentencia que hiciera fortuna.Hoy los personajes públicos viven la esclavitud de ser constantemente brillantes. Las empresas periodísticas pagan por formular ocurrencias contrastadas con las ocurrencias de los otros, y así se construye lo que llamamos la opinión pública. Y si la ocurrencia la dice alguien que es una cara conocida, mejor, porque a estas alturas ya resulta difícil saber si la opinión se pide por lo que se piensa o por el peso que se tiene en horas de televisión, de cine o de radio. Las frases tienen peso solo si se dicen con palabras contundentes, porque es cuando se comentan y se reproducen e, incluso, cuando se imitan durante semanas para pasar a formar parte del imaginario colectivo. Pero una vez superada la inflamación, nadie recordará donde recibió la picadura. La de Candel, sí.Esta es la fuerza de los que saben definir con pocas palabras un pensamiento que deja poso. Nos alimentamos de estos sabios, que siempre se van sin ser muy conscientes del impacto que dejan. En el caso de Candel, habernos ayudado a construir la convivencia, que no es poco. Habrá que ver si su pensamiento compensará sentencias que a veces contribuyen a destruirla, quizá sin querer, solo por ser ocurrentes.

Entrevista 4 de novembre de 2006



Últimas horas con Paco



Eugeni Madueño 24/11/2007

Hemos dejado a Paco en la cama donde ha pasado el último año. Respira lenta y compulsivamente. Su mujer, dice a los amigos que no cesan de llamarla al móvil que a Paco le quedan horas. Unas horas en las que ya no nos reconoce. Junto a su cama está también Tomás García, el vecino.Acaba de llegar la doctora Maria Lluïsa Marín, la directora de Rauxa, el albergue de alcohólicos callejeros en el que Paco tanto se implicó como voluntario. Le miramos respirar penosamente y nos miramos. Entonces entra la hermana enfermera Josefina y nos echa por un rato porque necesita tiempo para lavarlo y curarlo. En la galería que da al patio interior de l´Aliança la vida sigue. Los vecinos de Paco salen y entran pesadamente de la habitación. Alguno pregunta por él.

"Lo tiene mal". "Ya". Tomás, el vecino,dice que conoce a Paco desde hace 50 años, cuando vivían en las barracas de Port. Para él, el hombre que agoniza no es el escritor que publicó en la revista La Jirafa un reportaje sobre sus vecinos que tituló Los otros catalanes.Es más, ni siquiera lo ha leído nunca. Para él lo importante de Paco no es que se ganara la vida escribiendo, cosa realmente sorprendente, dice, sino que era el marido de Maruja y el padre de Paquito y Marujita. El vecino del rellano. Una persona que a pesar de salir en la tele, publicar en los periódicos, ser concejal, salir elegido senador, recibir medallas, cruces y distinciones, siempre vivió allí. En su rellano. En la Zona Franca. Donde la ciudad pierde su nombre. Joana ha conseguido localizar una túnica de franciscano para cuando tenga que vestirlo por última vez. Nos explica que hicieron un viaje a Asís y fue allí, al pie de la basílica, cuando Paco se reconoció en el paisaje y en la figura del santo. La doctora Marín se emociona y dice bajito que a Paco no le preocupaba la religión, y que puede que ni siquiera fuera creyente, pero que para ella y para los alcohólicos de Rauxa ha sido un verdadero santo. Una bendición de persona. "Nos abría todas las puertas", dice. "No sé qué habríamos hecho sin él". Y aún ve más coincidencias con el de Asís: "Escribía con cariño de los que les iba mal en la vida; en sus libros los protagonistas son siempre perdedores". Pensamos en llamar a Marujita, su hija, su espejo, pero nos informan de que ha pasado la noche velando a su padre y ahora descansa. Marujita es a Paco lo que Clara de Asís a San Francisco. "La única diferencia - matiza Maria Lluïsa- es que Paco tenía los pies en el suelo mientras que Marujita es pura poesía". La hija adora al padre. No quiere aceptar que pueda irse. Se abre la puerta. Sale airosa la monja Josefina. La habitación vuelve a estar a punto. Paco aspira los últimos sorbos de aire de Barcelona. Huele a Nenuco. El president Pujol llama a Joana por el móvil. Le explica que la última vez que vino con su mujer a ver a Paco ya no pudieron hablarle. Le dejó sobre la mesilla de la habitación un ejemplar de su libro de memorias recién publicado. Lo veo. Lo abro. Paco no votaba a Pujol, pero Pujol ha sido uno de los amigos sólidos y perdurables que ha tenido Paco. El amigo con el que ha podido contar a las verdes y a las maduras. "A Paco Candel - leo la dedicatoria- amb el meu agraïment per la seva amistat, per la seva generositat i pel bé que ha fet a Catalunya i a tots els que hi vivim, hi treballem i ens volem sentir. Per la seva contribució a fer una Catalunya de tots. I també per la seva humanitat. Repeteixo, gràcies, bon amic". Al anochecer, Paco sigue librando su última batalla. La doctora Marín me acerca al trabajo en su coche. En un atasco de Diagonal dice sentirse furiosa porque las buenas personas, tan escasas, no deberían morirse. En el segundo atasco me pregunta por qué admiro tanto a Paco. "Él leyó las novelas de Maxence van der Mersch y escribió Donde la ciudad cambia de nombre.Yo la leí y pensé que también podría escribir cosas sobre la gente de mi barrio". Luego guardamos un amplio, espeso silencio. La doctora suspira. Pobre Paco, en boca ahora de políticos que le utilizaron pero no le quisieron, de lletraferits que despreciaron su cultura de periferia, de tertulianos que se rieron de su catalanidad llamándole charnego agradecido.A las cinco de la madrugada suena mi móvil. Joana llora al otro lado. Nos reunimos de nuevo junto a la cama de Paco, ya inerte. Está Genís Sinca, su biógrafo. "Haz mi biografía, pero no hables de mí", le había encargado Paco. Llega Marujita, dulce y desgarrada, y cubre de ternura el cuerpo de su padre. La dejamos. Atendemos a las radios que llaman pidiendo valoraciones. Llamo a la doctora Marín. No hace falta informarla. Me pregunta qué me deja a mí Francisco Candel. "Identidad", le digo.

Saló de lectura. Maig 2006



El pulso de la gente humilde


Estábamos una mañana dándole a la faria, al vino y al palique cuando una ciudadana que se marchaba tras comprar una botella de gaseosa le dijo al Candel:
- Escriba usted que han robado el banco de ahí enfrente. Es una vergüenza.
- Si no hay muertos, no es noticia; roban bancos cada día - dijo el Candel.
- El banco que han robado es el de sentarse. Para la torre de alguien - clarificó el de la barra.
Candel ha sido el notario que ha recogido a pie de obra - en la calle, en el bar- el pulso de la vida de la gente humilde, como la del vecino que un día le dijo que quizás cuando era pobre fue más feliz. O la del hombre tuberculoso, sin trabajo y abandonado por su mujer, que tenía miedo por lo que podía pasar al morir Franco. "Joder, si lo mejor para ti sería una revolución, peor ya no puedes estar", le explicaba Candel. Siendo esencialmente político, a Candel el ejercicio de la política - en el Ayuntamiento, en el Senado- le aburrió soberanamente.
A él, que como buen reportero siempre nos contó historias, le desengañó hace años lo que ahora es un hecho: el abismo que separa el lenguaje de la clase política de las preocupaciones reales de los ciudadanos. Candel, que debe haber sido el hombre que ha firmando más documentos pidiendo esto y lo de más allá bajo el franquismo, tenía desde hace años una idea en la cabeza: la de que hemos sido traicionados. No le faltaban motivos, lo cual no alteró su amistad con Jordi Pujol y Joan Reventós, a los que no votó.
El funeral será en la iglesia de la Mare de Déu de Port, la misma en la que el Candel joven escuchaba, en la Nochebuena de la inmigración que llenaba Montjuïc de barracas, villancicos que decían: "Esta noche nace el Niño / es mentira, que no nace / que se marcha para Alemania / como todo el mundo hace". Le entierran en Montjuïc, el cementerio en el que tantas y tantas horas pasamos juntos, acompañados de Josep Maria Huertas. Te iré a hacer una visita, Paco. A escuchar como cantan los pájaros. Te hablaré de Huertas. Me reiré recordando el día que nos enseñaste un nicho en el que se leía: "Aquí yace el inventor del sostén del paraguas abierto". El cementerio, decías, recuerdo de los tiempos de guerra y de los de paz. Tu guerra ya acabó. La guerra que en defensa de las libertades y las personas te llevó a presentar escritos al Tribunal de Orden Publico, donde el magistrado Mariscal de Gante te recibía nervioso, ignorando que ibas cagado. "Y cuando no viene personalmente en otros escritos, viene su espíritu", te dijo un día el magistrado. Que la paz definitiva sea contigo, Paco.

Algunos recuerdos sobre Paco Candel



Pepe Gutiérrez
Culturalmente hablando, no ha habido mucho que destacar en la gran oleada emigratoria hacia Catalunya que ”reconstituyó” demográficamente la nación catalana entre los años cincuenta y setenta. La gran excepción fue Paco Candel, sobre todo por la obra, “Els altres catalans”, que sería la que más intensa y profundamente nos habló del porqué, como y cuando dicha emigración.
Hace años que Paco se encontraba bastante alicaído. Lo pude comprobar en una entrevista con amigos de Miniwatt, cuando le visitamos para pedirle permiso para insertar en el libo Miniwatt, la memoria obrera, un viejo artículo suyo, a lo que aceptó encantado. La misma impresión me dio en un encuentro de escritores de L´Hospitalet el año pasado cuando nos habló de su último libro Primera historia, primera memoria…En una conversación ulterior, recuerdo que lamentó que se hubiera perdido el sentimiento de utopía, del deseo de luchar por imposibles, una meta final que nos permitía dar pasos en el camino.
En mis propias memorias he dejado constancia de lo que significó para nosotros, los jóvenes emigrantes autodidactas, la aparición de “Els altres catalans” allá por la mitad de los años sesenta. El primero queme habló de él fue Francecs Pedra que me invitó a asistir a una presentación que se daba en la Llibreria Porter, situada en la Porta del´Angel, y que no llegó a tener lugar. Antes de llegar nos encontramos con un conocido que nos informó que había venido la policía y que había retirado algunos carnés. También recuerdo otra tentativa de presentación en la escuela de la Iglesia de San Ramón Nonato, en Coll-Blanch, donde servidor acababa de sacar el certificado de estudios primarios. Tampoco pudo ser.
El libro había sido editado en catalán por Edicions 62, una de aquellas editoriales de avanzada que además publicaba en catalán, y de la que recuerdo haber adquirido por mor de empatía otros libros impactantes, en concreto “Maragall i la Setmana Tràgica”, de Joseph Benet, una de las primeras lecturas que me acercaron a la historia del anarcosindicalismo, y también Autocrítica del arte, de mi paisano José Mª Moreno Galván, “Joseíto” en mi ámbito familiar y culpable de que me enganchara a la revista Triunfo, como antes me había enganchado a otra llamado Siglo XX que no duró mucho. En la misma senda irrumpieron otras editoriales como Nova Terra, Edició de Materials, o Fontanella que pusieron a nuestro alcance libros que hasta entonces únicamente se podía encontrar en las trastiendas de algunas librerías como la Porter o Ancora&Delfín, etc.
“Els altres catalans” éramos nosotros, los que lo leíamos en la lengua de de Maragall sin mayores problemas, entre otras cosas porque aquella era nuestra historia, la marcha de la tierra que apenas si nos permitía sobrevivir, el viaje hacinado en los vagones de madera que tardaban día y medio entre Sevilla y Barcelona, las maletas y las cajas amarradas con cuerdas, los pisos baratos con una familia en cada habitación, y así era en mi casa donde hasta habían cama hasta en las pasillos, el trajinar cada día para regresar a casa de noche, las horas extras, el destajo o y el pluriempleo, las dificultades propias de la gente pueblerina para adaptarse a la ciudad. Esa impresión fue generalizada en el pequeño grupo que nos reuníamos para intercambiar lecturas, echar pestes de fútbol y del régimen, intercambiar libros, y asistir a actos legales, cine-club, etc.
Durante varias semanas, los más lanzados nos pusimos el libro debajo del brazo y nos paseamos por los lugares públicos de Pubilla Casas y CanVidalet, a la búsqueda de gente conocida, o simplemente de alguien que nos preguntara sobre el libro, hablando de él en voz alta, comentando anécdotas e historias, como aquella que oponía catalanidad a emigración, o si se decía emigración o inmigración, etcétera. Sin embargo, nadie nos hizo el menor caso, todavía pasarían unos años para que se crearan los primeros centros sociales y asociaciones de vecinos.
En esta época, nos leísmos todos los libros del Candel sin excepción: Hay una juventud que aguarda, Han matado un hombre, han roto un paisaje, tanto fue así que el barrio de barracas de Montjuïc, se erigió en un pequeño mito y se hablaba de una cierta resistencia, por ejemplo contra un vertedero que les hacía la vida más amarga, pero, al menos en el ámbito de las primeras comisiones de barro se habló mucho, pero no tengo constancia de ninguna acción. Por este tiempo, Paco se hizo una firma estable en diarios “progres” como Tele/Express, y sí no recuerdo mal, en Mundo Diario, y a la chita calando decía cosas que nadie entonces solía decir.
Así pues, Paco Candel era uno de nuestros referentes más vivos, el escritor que había salido de la nada, el que hablaba de gente nuestra, de los últimos, y lo hacia en novelas y ensayos que se vendían a precios asequibles en editoriales como Plaza&Janés que era una temprana abanderada del libro de bolsillo, obras que raramente superaban las 200 páginas, que te la metías en la bolsa junto con la fiambrera y las podías leer en los trayectos al “currelo” y en las horas del bocadillo o de comer, robando tiempo donde podías. Su papel en la concienciación de las luchas vecinales está fuera de toda duda, seguro que era el escritor más leído. Aquel que primero pasabas a los amigos y amigas que comenzaban a preguntar, y que le pasabas para que empezaran e a tener el orgullo de pertenecer a una comunidad, la emigrante con voluntad de tener una plena ciudadanía catalana, y a una clase social, la trabajadora, la única que podía dar al traste a la dictadura porque si esperábamos que la burguesía “liberal” hiciera algo, estábamos apañados.
Sin embargo, justo es decir que cuando lo conocí personalmente allá en el Centro Social de Magoria, en “La Campana”, descubrí que Paco no formaba parte de la juventud radicalizada. Pertenecía a una generación intermedia entre la República y nosotros, mucho más individual, y mucho más posibilista. Había sido estudiante durante la II República y la escuela contribuyó decisivamente a su formación sentimental e ideológica. Luego, la Guerra Civil también marcó el carácter del escritor testimonialista, el que ofrecería e mejor testimonio de aquellos tiempos en los que la clase trabajadora apenas si comenzaba a levantar cabeza gracias a la renovación de una nueva generación que, y esto se notaba, carecía de tradición y de experiencia.
Candel pues estaba en otra órbita, él siempre estuvo con los de abajo, con los trabajadores, pero a su manera. A la primera de cambio que en una de aquellas reuniones se comenzó a hablar de revolución, ruptura y cosas por el estilo, Paco dejó claro que le parecía muy bien nuestras ilusiones, que por supuesto, éramos muy libres, pero que él no tenía la menor intención de tomar parte en esta guerra, etc. No fue hasta muchos años después que coincidí con él, sucedió en la primeras municipales, allá por 1979. Paco encabezó la lista del PSUC por delante de Joan Saura, pero no intervino ni en un solo debate.
Como es sabido, aquellas elecciones dieron la victoria al PSC-SPOE (12), uno más que el PSUC (11), sin que l izquierda radical, dividida entres candidaturas, logrará colocar ni un solo concejal. Ganaron las izquierdas, pero el movimiento vecinal perdió todo el empuje que había tenido hasta la entonces, y las minorías proféticas comenzamos a declinar, aunque el PSUC comenzó a hacerlo en los años siguiente. Candel ha contado su paso por el Ayuntamiento en uno de sus libros más decepcionantes, Un Ayuntamiento llamado Ninguno, título extraído de “western” rodado en Almería, y una demostración de su visión particular, gradualista, francamente desorientada. Tan desorientada como fue su pasaje por el Senado donde no se distinguió de los senadores por designación real.
Candel ya fue ampliamente homenajeado por las instituciones que han gestionado otra parte de la historia. Ha quedado como un testigo de un tiempo que pasó, como una de las pocas (por no decir la única) voz de la emigración que contribuyó a crear una conciencia. La Transición le pasó por encima como a tantos otros, la derrota había sido demasiado dura, y todo parecía que nos llevaba a una democracia “avanzada”, pero no ha sido así.
El último Paco siguió con lo suyo, no abandonó su ímpetu, y volvió a escribir sobre los últimos catalanes, sobre la nueva pobreza, y ofreció nuevos testimonios de los tiempos que tantos nos desconcierta. Pero sus lectores ahora eran más bien pasivos, el yo ha acabado desplazando al nosotros, y ahora habrá que descubrir de nuevo que como dijo Brecht, uno es ninguno. Habrá que salir de esta nueva realidad urbana, de esos barrios en los que las infraestructuras básicas hace tiempo que más o menos funcionan, con entidades normalmente bastante asimiladas, con una incultura quizás todavía más atroz pero disimulada por la TV y las nuevas tecnologías, nuevos espacios atravesados por la nueva emigración. Lugares donde la juventud parece que no aguarda nada. En los que cuando muere un hombre no queda la menor huella en el paisaje. Donde los importantes: élites son políticos que manosean palabras como democracia, socialista, participación. Gestores que en realidad planean sobre un enorme vacío ocupado por muchedumbres compuestas de individualidades más bien solitarias, y donde los problemas son tuyos. En barrios en los cuales, la vida social y cultural brilla más bien por su ausencia.
Con Paco Candel muere una parte viva y luminosa de una historia que se quedó a medio camino cuando apenas sí había empezado a moverse.

Muere a los 82 años el periodista y escritor Francisco Candel, voz de los desfavorecidos en Cataluña



Francisco Candel, periodista, novelista, ensayista y senador durante la primera legislatura democrática, falleció en la madrugada del viernes en Barcelona los 82 años de edad tras una larga enfermedad.

Candel, que dedicó toda su vida profesional y literaria a escribir sobre los sectores sociales más oprimidos, había nacido el 31 de mayo de 1925 en Casas Altas (Valencia), y cuando sólo tenía dos años sus padres se trasladaron a vivir a Barcelona, donde el escritor y periodista residió el resto de su vida. Pasó casi todo el tiempo en el popular barrio de la Zona Franca. Durante la dictadura, Candel se opuso a través de la escritura a las injusticias sociales y económicas, a la represión política y la falta de libertades que se vivía en la España de aquella época. En su niñez y adolescencia había sufrido, como muchos españoles pobres, el hambre, la miseria y las enfermedades de la postguerra, como la tuberculosis. Hombre de izquierda, pero independiente, acabó afiliándose al PSUC y en 1977 fue elegido senador por Barcelona bajo la candidatura de la 'Entesa dels Catalans'.Después, en 1979, fue concejal de Cultura en el Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat. Con el paso de los años, Candel se distanció de los políticos profesionales y siguió dedicándose a lo suyo: la denuncia social a través de la novela, el ensayo y el artículo periodístico. Dedicó buena parte de su obra a describir la cruda realidad de la inmigración, primero la de los trabajadores de las zonas más pobres de España que llegaban a Cataluña en los años 60 del siglo pasado; luego la de los extranjeros de diversos continentes. Libros como 'Los otros catalanes' (1964), 'Donde la ciudad cambia de nombre', 'Los que nunca opinan' (1971), 'Aún más sobre los otros catalanes' (1973) y 'Un charnego en el Senado' (1979) reflejan su interés por esta problemática y su compromiso con los más débiles.Candel también trabajó como dibujante en la revista 'Ideal', y colaboró en publicaciones como los diarios 'Avui' y 'El Periódico de Catalunya' y la revista 'La Marina' de la Zona Franca. Recibió numerosos homenajes y en el año 2003 fue distinguido con la Medalla de Oro de la Generalitat. Una año después recibió la Medalla de Honor de Barcelona. En el 2000 ya le habían dado el Premio de Honor Ciudad de L'Hospitalet.Homenaje unánimeFrancisco Candel era un hombre querido y respetado por prácticamente todo el mundo. Instituciones, partidos políticos, desde el PP a ERC, pasando por el PSC, sindicatos y movimientos sociales le rindieron hoy un sentido homenaje. El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, con quien Candel mantenía amistad, consideró que el escritor fue 'una de las figuras más importantes de la Cataluña del siglo XX', mientras que el actual mandatario catalán, José Montilla, destacó su labor a favor de la integración de los inmigrantes. El Gobierno de la Generalitat lamentó su muerte y definió a Candel como 'un catalán universal' y un referente en la 'defensa de los derechos sociales y la integración de los inmigrantes que llegaron a Cataluña durante buena parte del siglo XX'. La presidenta del Gremio de Libreros de Barcelona y de Cataluña, Imma Bellafont, describió a Francesc Candel como un 'fenómeno literario'.La capilla ardiente con los restos mortales de Candel fue instalada a las 14 horas en el salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat y se mantendrá abierta hasta la mañana del sábado. El funeral se celebrará a las 12 horas en la iglesia Nuestra Señora del Puerto, en la Zona Franca de Barcelona.

dissabte, 24 de novembre de 2007

Mor als 82 anys l'escriptor i periodista Paco Candel




L'escriptor i periodista Paco Candel ha mort aquest divendres a la matinada als 82 anys, segons ha informat el seu biògraf Genís Cinca. Candel ha mort a tres quarts de cinc de la matinada a la clínica l'Aliança de Barcelona on estava ingressat des de feia dos anys afectat per una greu malaltia respiratòria. A partir de les tres de la tarda d'aquest divendres s'obrirà la capella ardent instal•lada al Palau de la Generalitat i l'enterrament es farà aquest dissabte a les dotze del migdia a l'església de Nostra Senyora del Port a la Zona Franca. Entre les obres de Candel destaca sobretot Els altres catalans de 1964, un assaig polític i social que ja és un clàssic. L'any 2003 va rebre la Medalla d'Or de la Generalitat de Catalunya en reconeixement a la seva obra literària i a la seva defensa de la societat catalana com un sol poble. Fa dos anys va crear la Fundació Privada Paco Candel que té com a missió “donar suport a les persones immigrades que vénen a Catalunya en el seu procés d'integració a la societat catalana”, en paraules del mateix escriptor. És autor de llibres com Dónde la ciudad cambia su nombre (1957), Han matado un hombre, han roto el paisaje (1959), Parlem-ne (1967), Encara més sobre els altres catalans (1973), Un charnego en el senado (1979), Candel contra Candel (1981) i La nova pobresa (1988

Fallece Francisco Candel, cronista de la inmigración en Cataluña


El escritor y ex senador Francisco Candel murió la madrugada de hoy en la Clínica de l'Aliança de Barcelona a sus 82 años, después de una larga enfermedad, confirmó una portavoz de la Fundación Paco Candel.
Según la citada fuente, la capilla ardiente se instalará a lo largo de hoy en el Palau de la Generalitat. El funeral se celebrará mañana a las 12 horas en la iglesia Nostra Senyora del Port, en la Zona Franca de Barcelona.
El presidente de la Generalitat, José Montilla, asistirá poco después del mediodía a la llegada del cuerpo y recibirá a la familia del escritor, momento que aprovechará para comunicarles personalmente su pésame.
La capilla ardiente, que se instalará en el salón de Sant Jordi, se abrirá al público entre las 14.00 horas y las 20.30 horas de hoy, viernes, y entre las 9.00 horas y las 10.30 horas, de mañana, sábado 24 de noviembre.
Inmigrante en Barcelona
Francisco Candel nació el 31 de mayo de 1925 en Casas Altas (Valencia). A los dos años sus padres se trasladaron a vivir a Barcelona, donde el escritor residió el resto de su vida.
Candel escribió novelas, cuentos y ensayos. Gran parte de su obra la dedicó a la ola migratoria que llegó a Catalunya en los años 60. De entre sus obras destacan Els altres catalans' (1964), Donde la ciudad cambia de nombre (1957), Parlem-ne' (1967), Trenta mil pessetes per un home (1968), Los que nunca opinan(1971), Encara més sobre els altres catalans (1973) y Un charnego en el senado (1979).
También destacó como periodista. Dibujó en la revista 'Ideal', y colaboró en varias publicaciones como el diario Avui y la publicación La Marina de la Zona Franca, barrio donde vivió gran parte de su vida.
Además, Candel destacó como figura política. Afiliado al PSUC, Candel fue nombrado senador en 1977 por la demarcación de Barcelona bajo la candidatura de la Entesa dels Catalans. En 1979 fue regidor de Cultura en el Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat (Barceloa).
En 2003 Candel fue distinguido con la Medalla de Oro de la Generalitat. Una año después recibió la Medalla de Honor de Barcelona. El año 2000 ya obtuvo el Premio de Honor Ciutat de L'Hospitalet.
Charnego universal
Con la muerte de Francesc Candel, un charnego universal, voz de los más necesitados y de los inmigrantes de los años 40 y 50, desaparece una persona que trabajó siempre en favor de la cohesión social, partiendo de la premisa de que es catalán quien está en Cataluña, "excepto que no te dé la gana".
De joven recaló en las denominadas barracas de Montjuïc, aunque después fue al barrio obrero de la Zona Franca, donde ha residido hasta el final de sus días, entre sus vecinos de siempre y los nuevos inmigrantes que han llegado al distrito en los últimos años, procedntes de países de todo el mundo.
La realidad de andaluces, murcianos y extremeños
Estudiante del grupo escolar de Sant Ramon de Penyafort hasta los catorce años, Candel trabajó en diferentes oficios, aunque se le conoce por ser el autor de más de una cincuentena de libros, de los que sobresale el ensayo Els altres catalans (Los otros catalanes), un estudio sociológico surgido en 1964, durante el gran crecimiento económico de Cataluña.
En este libro relata la realidad cotidiana de esas miles de personas procedentes de Andalucía, Murcia, Galicia o Extremadura, instaladas en suburbios como los de Can Tunis, Verdum o la Trinitat, aislados de la población autóctona y que no podían integrarse en la sociedad catalana.
Candel defendió siempre que los nuevos catalanes debían contribuir a la construcción de la sociedad catalana, en lugar de combatirla o desfigurarla, y reivindicó en positivo la denominación de charnego, al tiempo que denunciaba sus difíciles condiciones de vida.
Su incursión en el mundo literario se inició en el año 1956 con el título Hay una juventud que aguarda, al que siguió Donde la ciudad cambia su nombre y Han matado un hombre, han roto el paisaje, en 1959.
Además de Els altres catalans, Candel fue también autor de otros libros situados en la misma órbita como Parlem-ne -Hablemos- (1967), y Encara més sobre els altres catalans -Aún más sobre los otros catalanes- (1973) y, ya en 1985, Els altres catalans vint anys després -Los otros catalanes veinte años después-, así como La nova pobresa -La nueva pobreza-, en 1988.
Siempre cercano a la izquierda política y sociológica, en 1977 fue elegido senador por Barcelona dentro de la coalición Entesa dels Catalans, y fruto de aquella experiencia publicó Un charnego en el Senado (1979).
Luchador por la cohesión social
Candel, que había renunciado a utilizar el ordenador, así como el teléfono móvil, colaboró también en varios medios de comuniación como Tele/Expréss, Serra d'Or y Avui En 2003 recibió la Medalla de Oro de la Generalitat y contaba ya desde 1983 con la Cruz de Sant Jordi.
Si algo hay de común en todas las reacciones que ha provocado hoy la noticia de su muerte, a los 82 años de edad, es la insistencia en considerarle un referente en Cataluña y un férreo luchador en favor de la cohesión social.
Su mensaje, según han recordado políticos, sindicalistas y escritores, no ha perdido ni un ápice de actualidad cuando Cataluña asiste desde hace unos años a un nuevo movimiento migratorio de importantes dimensiones, protagonizado esta vez por personas llegadas de otros países, en especial de Sudamérica y del Magreb.

Centenars d'amics i veïns acomiaden Candel a la parròquia del seu barri



24/11/2007 14:57 h ADÉU AL XARNEGO UNIVERSAL
Centenars d'amics i veïns acomiaden Candel a la parròquia del seu barri
Centenars de persones d'origen divers, amics i veïns, personalitats del món cultural i polític han ofert avui el seu últim adéu a Paco Candel en un emotiu funeral celebrat a la parròquia del barri en què l'escriptor i periodista va viure bona part de la seva vida.El funeral per Candel, el xarnego universal i la veu dels immigrants i els més necessitats --mort ahir a Barcelona als 82 anys després d'una llarga malaltia--, ha tingut lloc a la parròquia de la Mare de Déu del Port de la Zona Franca.L'església s'ha quedat petita per donar cabuda a totes les persones anònimes que volien acomiadar-se de Candel, que poc després ha rebut sepultura al cementiri de Montjuïc, també pròxim al seu barri de sempre.Defensor dels pobresLa paraula escrita de Candel ha estat present en la cerimònia amb la lectura de Silencio, un poema inèdit de l'escriptor.El rector de la parròquia ha destacat durant l'acte el compromís de Paco Candel amb la realitat social que l'envoltava donant veu a aquells que no l'acaben de tenir, així com la defensa dels pobres, la seva elegància espiritual, prudència, respecte, tendresa i senzillesa.El president del Parlament, Ernest Benach, ha dit que Candel va canviar el curs de la història del país al ser capaç de donar valor a una paraula que de vegades no en té: cohesió social i coherència.Representació de la GeneralitatVeí del barri del Polvorí de Montjuïc, en què va basar algunes de les seves narracions, com Donde la ciudad cambia su nombre (1958), Paco Candel va ser autor de mig centenar de llibres, entre els quals destaca Els altres catalans.La capella ardent de Candel, que va rebre la Medalla d'Or de la Generalitat, va estar oberta ahir al Palau de la Generalitat de Catalunya.Al funeral han assistit, entre altres, el vicepresident de la Generalitat, Josep-Lluís Carod-Rovira, en nom del Govern, el conseller d'Interior, Joan Saura, el de Cultura, Joan Manuel Tresserras, i l'expresident de la Generalitat Jordi Pujol.
EFE BARCELONA

Mor l'escriptor i periodista Paco Candel


L'escriptor i periodista Paco Candel ha mort aquesta matinada als 82 anys, després d'una llarga malaltia que s'ha agreujat a causa d'una afecció pulmonar.La capella ardent de l'escriptor s'instal·larà durant el dia al Palau de la Generalitat. Autor del conegudíssim llibre Els altres catalans, la seva obra va girar en bona part al voltant de la immigració dels anys del franquisme, una experiència que va viure en carn pròpia, quan va arribar amb només un any a Barcelona.
El Govern de la Generalitat ha emès un comunicat en què lamenta la pèrdua de Paco Candel, "un català universal que fou referent en la defensa dels drets socials i la integració dels immigrants que van arribar a Catalunya durant bona part del segle XX"
Candel va viure gairebé tota la vida a la Zona Franca de Barcelona, on va arribar procedent de Montjuïc, i del seu lloc de naixement, Casas Altas, a la zona aragonesa de València. Allà va viure la República i la guerra i la crua postguerra, que, com els anys vint, va aportar un gran flux migratori provinent de diverses zones d'Espanya, i que vivia en condicions socials lamentables. Aquesta realitat, poc estudiada tot i ser present en la vida quotidiana, la va fer aflorar el 1964 amb Els altres catalans, un llibre d'encàrrec recolzat per polítics antifranquistes com Jordi Pujol o Joan Reventós, i que, segons Candel, va servir per desterrar en gran mesura l'expressió 'xarnego' de la parla popular.Abans, però, ja s'havia fet famòs amb Donde la ciudad cambia de nombre, que va provocar polèmica amb els veïns que es reconeixien en el llibre.

El seus relats de temes socials van fer que molts l'equiparessin als precursors del nou periodisme nord-americà.Cohesió SocialLes seves novel·les, que contenen memòria personal i que alguns consideren reportatges, van constituir una defensa de la cohesió social, més actual que mai amb l'arribada de la nova immigració. Es va involucrar amb els moviments reivindicatius per la democràcia, i el 1977 va ser elegit senador en una candidatura d'esquerres, i el 1979, regidor de Cultura pel PSUC a l'Hospitalet de Llobregat, tot i que després va acostar-se a posicions nacionalistes. El 2003 va rebre la medalla d'Or de la Generalitat. També havia rebut la Medalla d'Honor de Barcelona, el Premi d'Honor de l'Hospitalet de Llobregat, i abans el Premi de la Fundació Trías Fargas.

L'any passat havia publicat la primera part de les seves memòries i és a punt de sortir una biografia completa de l'escriptor.Reacció del GovernEl Govern de la Generalitat ha emès un comunicat en què lamenta la pèrdua de Paco Candel, "un català universal que fou referent en la defensa dels drets socials i la integració dels immigrants que van arribar a Catalunya durant bona part del segle XX". El Palau de la Generalitat acollirà a partir de les dues de la tarda d'aquest divendres la capella ardent de Paco Candel. El president de la Generalitat rebrà les despulles de l'escriptor a una de la tarda i transmetrà el condol a la família.Reacció de Carod RoviraEl vicepresident del Govern, Josep-Lluís Carod-Rovira, ha assegurat que l'escriptor i periodista Paco Candel va ser "l'exemple més positiu dels ciutadans provinents de la immigració castellanoparlant" que va arribar a Catalunya durant la postguerra, tot dient que "va assumir immediatament la condició nacional del país, la llengua i la cultura". Carod, que era patró de la Fundació Paco Candel, ha expressat la seva tristesa per la seva mort i ha dit que "se n'ha anat sobretot una bona persona, senzilla, discreta i afable", que "mereix ser recordat com el que va ser: un home bo".