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dilluns, 26 de novembre del 2007

Francesc Candel, escritor



GUILLEM MARTÍNEZ 24/11/2007

Fue el icono de la inmigración en la sociedad catalana


El domicilio de una familia emigrante en la Barcelona de los setenta constaba de varios objetos pop. Como un óleo de una señora despechugada con un cántaro a cuestas, una Nancy con un traje de sevillana tejido por una señora de negro y, entre otras cosas, e indefectiblemente, varias novelas de Plaza & Janés en castellano y un extraño ensayo en catalán. Era obra de Candel, un niño que llegó a Barcelona en 1927, con dos añitos. Su familia, natural de Casas Altas (Valencia), se instaló en las Casa Baratas, hoy, como su nombre indica, desparecidas. Creció en Montjuic, una montaña que la dictadura de Primo de Rivera convirtió en su último escaparate urbanístico, dejando sus laderas abandonadas a la nueva velocidad industrial, repletas de barracas que fueron renovando a sus inquilinos hasta, como quien dice, ayer.
Siempre vivió en su barrio, en el que la República le dio una instrucción que siempre resaltaba en sus notas biográficas. Quería ser pintor, como su primo, Juan Genovés. Un cura del barrio le consiguió algo parecido. Trabajo como ceramista. Tras varias ocupaciones accede a la profesionalidad como escritor con su segunda novela, Donde la ciudad pierde su nombre, que está a punto de conseguir un premio hasta que el jurado recuerda que la novela es impublicable. Escribió más de 50 libros, la mayoría publicados durante el franquismo -las Naciones Unidas, en el momento de su fundación, definieron aquel país como aliado del Eje-, hecho que moduló en parte los muchos problemas que sufrió su obra, en la que por primera vez por aquí abajo aparecen barrios, registros y situaciones no calculadas en la realidad del momento, como un nuevo personaje, el emigrante, que recreó en las antípodas de canon estipulado por Antonio Molina.
Los problemas de Candel con la censura fueron llamativos, tanto durante el Franquismo Gore, como durante el Franquismo Sado-Maso de la ley Fraga, que invitaba a los autores a exponer a la censura su obra para evitar problemas futuros. A modo de metáfora, su Han matado un hombre, han roto un paisaje, sufrió más de 400 despieces. Ser obrero no es ninguna ganga (1968), el primer libro sobre movimiento obrero publicado en el Franquismo, le supuso a Candel entrar en el top del TOP. El libro estuvo secuestrado -esa costumbre exótica, pero dilatada en el tiempo- hasta el 72, debido a -Fraga dixit-, su carácter "sectario y la incitación a la lucha de clases".
Su libro más representativo fue, sin duda, Els altres catalans (1964), un fenómeno editorial y sociológico, que abrió una nueva percepción ante la emigración y ante la sociedad que la recibe, una suerte de espejo que excitó a la sociedad a mirarse tal y como era, y a explorar su transversalidad. En su elaboración fue importante la participación de Jordi Pujol, que aportó mucha información que tenía en su poder, así como la de Joan Raventós, futuro líder del PSC, que consideró la redacción del libro tan importante como para facilitar a Candel 12.000 pesetas de la época, para que sólo se concentrara en el proyecto. El libro también le supuso el primer viaje al extranjero, a Francia. EL PSUC le pagó el billete para explicar al exilio una sociedad que no veía desde hacía 25 años.
La relación con el PSUC se fue estrechando en la década posterior. En 1977 acepta la invitación de López Raimundo, Raventós y Comín y accede a ser candidato al Senado, junto con Benet y Cirici, en una lista conjunta de toda la izquierda catalana. Fueron los senadores más votados en la historia de la democracia española. De aquella experiencia nació su Un charnego en el Senado. En 1979 fue el candidato del PSUC en las municipales de L'Hospitalet. Candel, a través de su Un ayuntamiento llamado Ellos, parecía no tener especial buen recuerdo de su etapa política. Posteriormente mantuvo una actitud independiente y personal dentro de la izquierda. En las últimas elecciones, así, dio su apoyo relajado a ERC.
En sus últimos años Candel recibió honores al uso de muy poco uso por aquí abajo. En su barrio hay una biblioteca con su nombre. La Generalitat de Pujol le otorgó la Medalla d'Or, máxima condecoración civil. También vio nacer la Fundació Paco Candel, que autodefine su función como la de "apoyar a las personas inmigradas que vienen a Catalunya en su proceso de integración en la sociedad catalana, para compartir el bienestar social y laboral, la igualdad de oportunidades, la cultura y la lengua". Con Candel desaparece el máximo icono de una sociedad que tiende a ver en el uso de la lengua un problema y, tal vez, el gran responsable de que la sociedad catalana sea una de las pocas sociedades bilingües europeas que no se estructuran en comunidades lingüísticas. Dos cosas difíciles que, paradójicamente, sólo pueden hacerse con sencillez y humildad.

dissabte, 24 de novembre del 2007

Fallece Francisco Candel, cronista de la inmigración en Cataluña


El escritor y ex senador Francisco Candel murió la madrugada de hoy en la Clínica de l'Aliança de Barcelona a sus 82 años, después de una larga enfermedad, confirmó una portavoz de la Fundación Paco Candel.
Según la citada fuente, la capilla ardiente se instalará a lo largo de hoy en el Palau de la Generalitat. El funeral se celebrará mañana a las 12 horas en la iglesia Nostra Senyora del Port, en la Zona Franca de Barcelona.
El presidente de la Generalitat, José Montilla, asistirá poco después del mediodía a la llegada del cuerpo y recibirá a la familia del escritor, momento que aprovechará para comunicarles personalmente su pésame.
La capilla ardiente, que se instalará en el salón de Sant Jordi, se abrirá al público entre las 14.00 horas y las 20.30 horas de hoy, viernes, y entre las 9.00 horas y las 10.30 horas, de mañana, sábado 24 de noviembre.
Inmigrante en Barcelona
Francisco Candel nació el 31 de mayo de 1925 en Casas Altas (Valencia). A los dos años sus padres se trasladaron a vivir a Barcelona, donde el escritor residió el resto de su vida.
Candel escribió novelas, cuentos y ensayos. Gran parte de su obra la dedicó a la ola migratoria que llegó a Catalunya en los años 60. De entre sus obras destacan Els altres catalans' (1964), Donde la ciudad cambia de nombre (1957), Parlem-ne' (1967), Trenta mil pessetes per un home (1968), Los que nunca opinan(1971), Encara més sobre els altres catalans (1973) y Un charnego en el senado (1979).
También destacó como periodista. Dibujó en la revista 'Ideal', y colaboró en varias publicaciones como el diario Avui y la publicación La Marina de la Zona Franca, barrio donde vivió gran parte de su vida.
Además, Candel destacó como figura política. Afiliado al PSUC, Candel fue nombrado senador en 1977 por la demarcación de Barcelona bajo la candidatura de la Entesa dels Catalans. En 1979 fue regidor de Cultura en el Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat (Barceloa).
En 2003 Candel fue distinguido con la Medalla de Oro de la Generalitat. Una año después recibió la Medalla de Honor de Barcelona. El año 2000 ya obtuvo el Premio de Honor Ciutat de L'Hospitalet.
Charnego universal
Con la muerte de Francesc Candel, un charnego universal, voz de los más necesitados y de los inmigrantes de los años 40 y 50, desaparece una persona que trabajó siempre en favor de la cohesión social, partiendo de la premisa de que es catalán quien está en Cataluña, "excepto que no te dé la gana".
De joven recaló en las denominadas barracas de Montjuïc, aunque después fue al barrio obrero de la Zona Franca, donde ha residido hasta el final de sus días, entre sus vecinos de siempre y los nuevos inmigrantes que han llegado al distrito en los últimos años, procedntes de países de todo el mundo.
La realidad de andaluces, murcianos y extremeños
Estudiante del grupo escolar de Sant Ramon de Penyafort hasta los catorce años, Candel trabajó en diferentes oficios, aunque se le conoce por ser el autor de más de una cincuentena de libros, de los que sobresale el ensayo Els altres catalans (Los otros catalanes), un estudio sociológico surgido en 1964, durante el gran crecimiento económico de Cataluña.
En este libro relata la realidad cotidiana de esas miles de personas procedentes de Andalucía, Murcia, Galicia o Extremadura, instaladas en suburbios como los de Can Tunis, Verdum o la Trinitat, aislados de la población autóctona y que no podían integrarse en la sociedad catalana.
Candel defendió siempre que los nuevos catalanes debían contribuir a la construcción de la sociedad catalana, en lugar de combatirla o desfigurarla, y reivindicó en positivo la denominación de charnego, al tiempo que denunciaba sus difíciles condiciones de vida.
Su incursión en el mundo literario se inició en el año 1956 con el título Hay una juventud que aguarda, al que siguió Donde la ciudad cambia su nombre y Han matado un hombre, han roto el paisaje, en 1959.
Además de Els altres catalans, Candel fue también autor de otros libros situados en la misma órbita como Parlem-ne -Hablemos- (1967), y Encara més sobre els altres catalans -Aún más sobre los otros catalanes- (1973) y, ya en 1985, Els altres catalans vint anys després -Los otros catalanes veinte años después-, así como La nova pobresa -La nueva pobreza-, en 1988.
Siempre cercano a la izquierda política y sociológica, en 1977 fue elegido senador por Barcelona dentro de la coalición Entesa dels Catalans, y fruto de aquella experiencia publicó Un charnego en el Senado (1979).
Luchador por la cohesión social
Candel, que había renunciado a utilizar el ordenador, así como el teléfono móvil, colaboró también en varios medios de comuniación como Tele/Expréss, Serra d'Or y Avui En 2003 recibió la Medalla de Oro de la Generalitat y contaba ya desde 1983 con la Cruz de Sant Jordi.
Si algo hay de común en todas las reacciones que ha provocado hoy la noticia de su muerte, a los 82 años de edad, es la insistencia en considerarle un referente en Cataluña y un férreo luchador en favor de la cohesión social.
Su mensaje, según han recordado políticos, sindicalistas y escritores, no ha perdido ni un ápice de actualidad cuando Cataluña asiste desde hace unos años a un nuevo movimiento migratorio de importantes dimensiones, protagonizado esta vez por personas llegadas de otros países, en especial de Sudamérica y del Magreb.